Obama tiene un serio problema. Es un problema anterior a la victoria republicana, anterior a su fracasada reforma sanitaria, anterior a su etapa de senador. Obama tiene un problema de nacimiento y seguro que no os habréis fijado. Es negro. La has jodido amigo, lo siento. No importa que hayas intentado cerrar el Auschwitz que montó Bush cerca de Cuba y que no lo haya conseguido por los hijos de puta de los republicanos, no importa que hayas logrado combinar el sentido común europeo con ese gusto de los yankees por morir a la puerta de los hospitales, no importa que haya restablecido relaciones con países que estaban de uñas con USA ni que haya aniquilido al mismísimo Bin Laden. Ni premio Nobel, ni oratoria, ni honestidad ni bonita sonrisa, eres negro, joder,¿ qué cojones haces ahí?
La presidencia no tiene nada que ver con los méritos, tiene que ver con ser un auténtico americano. Y un auténtico americano Fritos Matutano se parece al enrojecido y abotargado Donald Trump, el de los casinos que se arruinó tres veces. O a ese modelo de calzoncillos de los ochenta que ahora es senador por el Partido Republicano. O a esa pizpireta que se parece a Tina Fey y que piensa que el cambio climático es Dios abrazándonos muy fuerte.
En serio, Barak, dicen que no naciste en USA en verdad. ¿Acaso eso no debería ser un mérito para ser presidente de los Estados Unidos? Perteneces al 10% que sabe que Irak no está en Australia. Yo encantado de que te vengas aquí, cosa que agradeceré si te presentas a presidente del gobierno de España. Te cambio por todos los aspirantes actuales.
Para darte ánimos, te dejo este vídeo inspirador para que se lo envíes a Donald.
Hay cosas que, para saberlas, no basta con haberlas aprendido. ¿No es obvio, a poco que se observe, que el tiempo todo lo cambia, todo lo muda y lo destruye? El reconocimiento de esta verdad terrible se acaba manifestando súbitamente demasiado tarde ("que la vida iba en serio es algo que aprendimos tarde"), agazapada en detalles miserables y anecdóticos.
Hoy leí sobre un patético reencuentro masivo de los integrantes de la mítica película "The Goonies". Exceptuando al hermano mayor, que sigue siendo "genio y figura", Mickey, que ahora es uno de los elfos gordos de "El señor de los anillos", y el gordo, que ya no está gordo y parece un supervillano inteligente, los demás son el vivo rostro de la muerte. Comparar a un adulto con el niño que ha sido es deprimente. La piel se arruga, el rostro se descuelga, el cabello se cae, se gana peso. Los ídolos adolescentes de mi infancia parecen la mayoría actualmente ex-presidiarios. Brad Renfro, gordo como una cebolla y olvidado, acabó con su vida a sus escasos veintisiete años, Corey Haim murió hace poco de sobredosis completamente acabado, Jonathan Brandis se suicidó a los veintiocho años al ver como su carera se pudría en sus manos conforme se alejaba de la juventud, Corey Feldman sigue intentando vivir de su adolescencia a sus más de cuarenta años. Y Kathleen Turner, esa bomba sexual de carácter, es actualmente una matrona elefantiásica. Murió Michael Jackson.
Nunca termino de sorprenderme; pensaba que, bien los viejos nacían ya viejos, bien que aquel proceso se detuvo para los nacidos en los años ochenta. Afortunadamente nunca tuve una infancia célebre, así que me libro del castigo de ver la imagen muerta del que fui y ya no soy. La compasión del olvido.
Descansad en paz, niños. Los jóvenes que son amados por los dioses, no viven por mucho tiempo.
¡Se acabaron los problemas del mundo! Ya no hay guerras ni mortalidad infantil y en nuestro país la educación progresa, la cultura se expande y no hay desempleo. ..¿No? Pensé que sí por el estado de histeria colectiva que se adueñó de nuestro país ayer porque unos muchachos que dicen representar a España consiguieron meter más veces un trozo de cuero inflado en una red.
Es algo histórico, la gente sueña, todo el mundo cree que es el triunfo de España y de todos los gañanes que no han hecho deporte en su vida y ni siquiera pagan lo que deben a Hacienda o se dedican a practicar el vandalismo. Eso sí es patriótico, a saber, no interesarse por ninguno de los problemas del país, no respetar leyes, no participar en organizaciones sociales de ningún tipo, no pagar los debidos tributos, despreciar a los inmigrantes y a cualquier minoría, no hacer, en suma, nada bueno por el país, ni por mejorarlo ni por entenderlo, aparte de escupir bilis y vinagre en bares y cafeterías. Pero son patriotas que atronan y cantan esa odiosa versión de la Kalinka rusa con la boba letra "Yo soy español, español, español". ¿De verdad eres español? Seguro que vas con la misma alegría a votar, al iNEM y al instituto a estudiar.
Yo no siento ni orgullo ni alegría por que un grupo de chavales astronómicamente remunerados haya ganado un partido de balompié. Sin embargo, el día que nuestro país tenga una educación de primera línea mundial, haya un paro y una pobreza nulas o ganemos (eso sí que sería un esfuerzo colectivo del que sentirse orgulloso, no una mezcla de azar y mérito personal) un Nobel en química o física, saldré a la calle con una bandera de España y gritaré :"Gol". Ahora lo único que siento es ganas de que se relajen todos estos energúmenos alienados y vuelva la paz. No me siento nada orgulloso de un país de bestias ruidosas que sólo se acuerdan de su país con el vacío ritual del fútbol, sacando además su instinto más tribal y violento.
Ya era hora. Parece que la cornucopia musical bizarra de la extinta Unión Soviética empieza a cobrar nuevos bríos y a popularizarse. Me siento un pionero, en el sentido primero y en el soviético ( un "boy scout" del socialismo real). El vídeo pertenece a una emisión de la televisión rusa de los sesenta y el intérprete, que canta en un subestilo del pop socialista conocido como Rickroll, es un autor yankee nacionalizado ruso. Por lo visto, durante la Guerra Fría, la gente no sólo huía en una dirección.
Este hombre, que responde al muy eslavo nombre de Edward Hill, ataviado como un empleado del Banco Urquijo durante la presidencia de Arias Navarro, canta con gracia, voz y estilo esta colosal horterada con maneras de jefe de planta de El Corte Inglés y salvaje atractivo peretón, perfecto para engatusar a señoras entradas en años y en carnes. La canción se llama "Estoy muy contento porque ya he vuelto a casa". Por su expresión facunda, su relajada sonrisa y la alegre entonación de su canto parece que le espera el puente de la Purísima con los niños pasando las vacaciones con su tía Virtudes en Mojácar y con un derby Madrid-Barça en ciernes. Disfrútalo, muchacho, te lo has ganado.
Podría ser una animación musical de una boda en los ochenta. Richard "el Rulo" se casa y su antiguo grupo de rock agitanado "A las bravas", compuesto por un auxiliar de administrativo interino en la Comunidad Autónoma, un comercial de Santa Lucía, un ingeniero de caminos y un perito mercantil, Juan "el Chache" , le dedica un último homenaje a su ex-líder, mecánico de profesión. Todo encaja, moda, estilo y atmósfera de "pub" castizo.
Sin embargo, hay algo que no cuadra. En efecto, no se trata de una boda cañí de nuestros un poco lejanos ochenta, sino de un grupo de música de la república de Bosnia Herzegovina, concretamente de la localidad de Sebrenica. Obsérvese esa mezcla de ritmos morunos, atuendo mezcla de Village's People y Los Chunguitos. No deje nadie de reparar en el solista, vestido de milico y dando una especie de sermón dominical con sus manos extendidas mientras canta.
Verka Serduchska, artista ucraniano que se finge una revisora de tren obesa, vulgar y aeroespacial habitualmente y cuyo personaje tiene un programa televisivo de entrevistas en Ucrania, nos deleita con este vídeo en el que se combinan sin complejos ni sentido y a ritmo de música tecno inglés, alemán y ruso. Vestida como una patata radioactiva, alcanzó el segundo puesto en Eurovisión. ¡Eres grande, eres grande y azul!