Qué pena que ya no haya Plutarcos que glosen vidas paralelas de personajes ilustres (no se puede ser más pedante en menos espacio). Los que me conocen habrán oído de mis labios la historia de Heintje, trasunto flamenco-alemán (lo de flamenco no lo emparenta con Lola Flores, sino con la región de Flandes) de nuestro entrañable Joselito. Con menos nacionalismo y más cursilería, si cabe, dedicó la mayor parte de su repertorio a requebrar el amor de madre. En la cima de su carrera, llegó a cantar en inglés, alemán y neerlandés, su voz llegó hasta Sudáfrica y Australia, grabó películas musicales horrendas, presentó junto Peter Alexander un espéctaculo nocturno familiar para la televisión austriaca y hasta adaptó el tango y la ranchera al alemán y holandés. Al crecer y superar su complejo de Edipo, no supo encontrar su hueco y fue desapareciendo poco a poco. Hoy vive en Bélgica, retirado del espectáculo y... es feliz. Esto es, junto a lo de las rancheras en alemán, lo más raro de su trayectoria: no ha acabado delincuente ni tarumba. Sirva este artículo de homenaje al que compuso las únicas (y espantosas) canciones en alemán que aún hoy soy capaz de entender.
Boys, boys, boys;
Sabrina está en la ETA.
Boys, boys, boys;
no tiene metralleta.
Boys, boys, boys;
dispara con las tetas.
25 de diciembre
fun, fun, fun
ha venido la Sabrina
-con su prima "Chicholina"-
a tocarnos los ****nes
a todos los españoles
fun, fun, fun
Y éxitos como Like a Yo-Yo. Doctor's orders y My chico, por citar algunos.
Después de los rumores -extendidos por chicos de 8º A- que relacionaban a Sabrina con Marta Sánchez y Samantha Fox -recuas causadas por sus "melones", en terminología de la época-, las últimas fuentes, no muy fiables, sitúan a nuestra artista, ora en Molocai cuidando leprosos, ora impartiendo clases en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Reikjavik.
Todos recordarán aquella estúpida serie que nos tragábamos de sobremesa, aquella que mi padre -políticamente incorrecto- llamaba "merienda de negros". Sandeces aparte, "Cosas de casa" nos acompañó durante largos años gracias a la técnica de A3 bautizada como repositio ad nauseam. El imbécil de Urkel se convirtió en uno más de la familia, y la grotesca y puritana enseñanza quedó grabada en las mentes menos atentas o resistentes (si es que no me creen, sean observadores y fíjense en la respuesta de muchos conocidos -de la generación de chavales que la veían- ante dilemas morales varios; no es ninguna broma, aunque citamos ésta como podríamos citar "El Príncipe de Bel-Air", "Padres forzosos", "Los problemas crecen", "El show de Bill Cosby", "Médico de familia" y, más actual, "Los Serrano", que es del mismo corte).
En cualquier caso, quiero centrar la atención sobre la niñita que aparecía interpretando el papel de hermana chiquita de Laura A caballo regalado Winslow, Judy Winslow (Jaimee Foxworth at the reality) creo que se llamaba. He aquí una muestra para refrescar memories:
Pues bien, es posible que esto lo sepan muchos de ustedes -aquellos que se dedican a navegar indiscriminadamente por "el internet", para regocijo de sus colegas, que instantaneamente reciben correos con enlaces a bromas una porción de graciosas, así como vídeos de moda o noticias tan interesantes como la que les intento comunicar-: aquel dulce bomboncito, terroncito de 10 añitos, de mofletes sonrosados sobre una lustrosa piel de ébano recién pulido, fue al cole, hizo los deberes, creció, y se convirtió en ...
Lamentamos lo soez de la instantánea, pero de nada sirve darle la espalda a la Verdad, cruda y chorreante como un buen medallón de ternera; en su punto. Sí, Jaimee Foxworth hizo gala a la primera sílaba de su apellido y se las comió -por no verlas- poco después de finalizar el contrato con la NBC -creo que era esa cadena, aunque no estoy seguro-. Es decir, esta mujer se dedica profesionalmente a los videos caseros "de más de medianoche". Si no os fiáis, id a la "imdb" e investigad.
En nuestro recuerdo siempre quedará esa mocosa que apenas hacía de extra en la serie, rompía un jarrón de 300$ o se peleaba con su hermano en la serie -otro papelón, otro actorazo-, Richie (Bryton McClure),
No podemos negar que tenía todo el pelo de grabar un disco horroroso y acabar en el talego pasando el "cold turkey", ¿eh?
Nacen, crecen y arrasan con todo hasta acabar con la poca dignidad de sus padres y, por supuesto, pecando contra ellos mismos.
P.D.: Tal y como van las cosas por este lugar "virtual", que diría uno de esos expertos en nada que habla de todo y fusila conceptos, aclaramos que:
1- Ni estamos hablando mal de los afroamericanos -americanos muy admirados por una persona de la dirección-.
2- Ni denostamos el oficio de actriz porno.
Me parece muy triste tener que aclarar estas cosas. ¿Habéis visto lo que nos obligáis a hacer? Dios mío, Dios mío...
Para algunos, Ramón por antonomasia es Ramón Gómez de la Serna. Dejándonos de pedanterías y descendiendo al nivel de esa España nuestra, cuya mitad de su población confiesa no haber leído nunca un libro (añádase otra mitad de embusteros y se obtendrá el porcentaje real de masa gris en activo de este triste país), Ramón por antonomasia es quizá Ramón García, pero lo fue en tiempos de feliz recordación el insigne Ramón Sánchez Ocaña, el ídolo de mi infancia.
¡Qué arte tenía ese señor para hablar del colesterol, de los vasos urinarios obstruidos, de la ciática, del puerperio, la astenia, la salmonelosis, la enuresis, el cáncer de útero y la gonorrea! ¡Qué espectáculo aquella cohorte de doctores licenciados durante el asalto de las tropas nacionales a la Ciudad Universitaria hablando una lengua extraña que el gran Ramón nos traducía a través de su cálido y amable discurso!
Y no era médico, pero todos soñábamos con tener un médico como él, que hablaba de las más mortífera patología como si fuera curable con sólo tomar un par de vasos de agua con limón.
Yo sentía adoración también por aquel hombrecillo de dibujos animados - Don Preve- que ejemplificaba - el pobre- los síntomas de todas las enfermedades descritas en el programa.
Felices tiempos aquellos en que uno se iba a la cama después de haber aprendido a cocinar con Elena Santoja y algo de salud con el "Más vale prevenir" de Ramón. Ese hombre hizo que el médico fuera para mí un sujeto fascinante y las farmacias los templos donde se alojaban algunas de mis obras literarias favoritas: aquella críptica poesía griega llamada prospecto, alojada con cada medicamento. la cazurrería española ha arruinado esa bellísima poesía oracular haciéndola más accesible al analfabeto medio y sustituyendo, verbigratia, la deliciosa entrada "efectos secundarios" - que ha servido para bautizar algunos grupos punkis y era una de mis favoritas- por la más garrula "qué puede pasarme si tomo esto".
Invadidos por la tontuna rosa -no se confunda con la pantera del mismo apellido-, ya no queda sitio para hombres como Ramón en la caliente y grasienta parrilla televisiva actual. Esperando la venida de la siguiente edad de oro, aguardamos tu regreso, Ramón.
Con mi modorra matinal a cuestas, siendo yo muy pequeñito, mi madre me ponía enfrente de lo que llegaría a convertirse en la niñera del siglo XXI, esto es ,la tele, durante los cinco minutos que necesitaba para ultimar algo antes de llevarme al colegio, diciéndome: "entretente con la gimnasia". La gimnasia era el programa de Eva Nasarre Puesta a punto. Todavía me acuerdo de aquella musiquilla hortera, del teatro que hacían los dos presentadores antes de entrar a plató, porque fingían encontrarse en la calle. Era tan temprano que parecía de noche. Hacían un poquillo más de teatro antes de marcharse. En aquellos tiempos la televisión era más moderna que ahora; paradojas de la posmodernidad. La decoración era absolutamente ínfima, el colorido de la ropa suplía la falta de decorado. Mejor y más barato, no hace falta ningún comité de sabios para dar con fórmulas que optimicen la televisión. Como sucede con los libros, cuanto más caro, peor. Comparen lo que vale un libro de Goethe con lo que vale un libro de Tom Clancy.
Tenía cara de maestra simpática la Nasarre. La recuerdo con cariño.
Actualmente, ya expulsada de su paraíso de juventud ochentero, ha sido vista atrapada entre las garras de esa fétida masa de carroñeros que sienten especial delectación comiendo corazón de cadáver en salsa rosa.
Cuando yo era niño, él era niño y era meado en la cara por un enfermo al que intervenía ataviado como cirujano durante el anuncio publicitario navideño del juego "Operación" de MB (atención a la caja):
Cuando yo crecí, el creció y siguió protagonizando papeles secundarios en infumables series ("Yo y el mundo", "Super Human Samurai Syber Squad"...) yankees o en programas infantiles de poco vuelo. Casi siempre era el vecino guapo de la melenita castaña, el chico guapo del instituto, el amigo guapo del que se enamora la hermana del protagonista de la serie... Nunca hizo de cabronazo. Yo seguí creciendo, y él conmigo, y me lo volví a topar haciendo el papel de hijo insulso de Robin Williams en "Mrs Doubtfire". Jamás me hubiera detenido en su persona sino hubiera sido porque el chaval de pocas luces que aparecía en la película "Estoy hecho un animal" ( no fue nominada a ningún Oscar, inexplicablemente) era él, él de nuevo. Me costó reconocerlo, desconocía su nombre, pero haciendo un esfuerzo memorístico logré construirme una imagen coherente de este actor. Fue una impresión extraña. Es tanta la bazofia yankee que he consumido a lo largo de mi vida (¡Y por muchos años!) que creo que conozco a este tipo, cuyo nombre desconocía hasta ayer, como si fuera un viejo amigo de la infancia. Indagando a través de la red, descubrí que tenía más o menos mi edad y la de mis más íntimos amigos. Por eso, observar su evolución física me produce la misma sensación que observar la de todas esas personas de mi barrio a las que he visto a lo largo de mi vida y con las que convivo, pero que desconozco.
Desde aquí rendimos tributo al actor desconocido, a este currante del espectáculo que, salvo alguna apoteósica evolución, nunca hará grandes cosas, pero que nos ha proporcionado innumerables raciones de patatas fritas interpretativas. Le deseamos mucha suerte y muchos contratos indefinidos y le brindamos toda nuestra simpatía por los buenos ratos pasados.
Existe una página WEB cuyo webmaster desea, apasionadamente, que su página sea visitada: http://www.angelfire.com/celeb/lawrencebrothers/
-Cosa: Hasta luego, Tonete.. que no dices nada, hombreee. [Con retintín juguetón]
-Planta: Tonete, que te están hablando... Tone, que te están saludando.
-Animal: [Irritado y alejándose] Adiós... !Adiós ¡ ¡Hasta luego! ¡Hijaputa! ¡Cabrona!... [Planta enrojece abochornado. Animal dirigiéndose a Planta] Mi padre dice que es gilipollas.
A la primera ponte en pie, a la segunda al rincón y la tercera a la cama.