Cuando, empujados por la comodidad, algunos conductores, generalmente de Mercedes y BMW, hacen uso de su claxon para no tener que moverse del asiento o para anunciar el matrimonio de alguien justamente desconocido yo desearía, digo sin ánimo de ofender, que ese coche estallara en mil pedazos con una repentina y devastadora deflagración de doce kilotones.

Debieran inventar algún dispositivo que hiciera explotar los coches cuyos conductores usan el claxon sin educación ni sentido de la medida. Cuando eso sucediera, diría a las cámaras de Antena 3 con expresión serena: "se ha hecho justicia". Y así mis muy garrulos conciudadanos serían corregidos de la única forma efectiva por estos pagos, esto es, a hostias.

Se ha hecho justicia.