¡Cherokeee, cherokee! Uauuaaah-uauuahh... Algo así era.
Recuerdo a una "tontalcapullo" diciendo en el extinto vivero de artistas "La quinta marcha" de Telecinco: "Bueno, a ver si nos conocemos y te invito a una cola con cerezas". Esa bobilandria tan "fisna" se permitió el lujo de adaptar ella sola al español el nombre de una bebida que jamás llegó a ser popular: La Cherry Coke. 
Estas tierras, tan duras para el refresco, no dieron sombra a aquella cochinada que sabía a jarabe pediátrico.
Un cherokee recuerda mientras con su guitarra a Kurt Cobain y a los "Teikdat " y piensa en esa fantasía cerezuela que no pudo ser realidad en nuestra piel de toro.
Mientras, en la República Católica de Polonistán, el almuhédano llama a la oración y al pierogi y , entre vesículo y versículo de la Biblia, alternan el té con la cherricouc.

¿Por qué se separaron los Teikdat? ¿Qué coño era la generación X? ¿Se habrán hipotecado los JASP? ¿Fruitopía era de derechas? ¿Qué habrá sido de Kike Supermix? ¿Supermix es un apellido catalán o vasco?
Estos zangolotinos nipones se hacen llamar Cherry Coke. Como suele ocurrir en Japón, convierten cualquier basura de la sociedad de consumo en seña de identidad. Lo que más me gusta del grupo es la alegría que destilan sus caras y la pinta de comparsa de las fiestas patronales de Benalmádena.



Javier Tortosa Mártinez dijo
Los noventa fue una época absurda.
17 Mayo 2007 | 11:32 PM