¡Se acabaron los problemas del mundo! Ya no hay guerras ni mortalidad infantil y en nuestro país la educación progresa, la cultura se expande y no hay desempleo. ..¿No? Pensé que sí por el estado de histeria colectiva que se adueñó de nuestro país ayer porque unos muchachos que dicen representar a España consiguieron meter más veces un trozo de cuero inflado en una red.
Es algo histórico, la gente sueña, todo el mundo cree que es el triunfo de España y de todos los gañanes que no han hecho deporte en su vida y ni siquiera pagan lo que deben a Hacienda o se dedican a practicar el vandalismo. Eso sí es patriótico, a saber, no interesarse por ninguno de los problemas del país, no respetar leyes, no participar en organizaciones sociales de ningún tipo, no pagar los debidos tributos, despreciar a los inmigrantes y a cualquier minoría, no hacer, en suma, nada bueno por el país, ni por mejorarlo ni por entenderlo, aparte de escupir bilis y vinagre en bares y cafeterías. Pero son patriotas que atronan y cantan esa odiosa versión de la Kalinka rusa con la boba letra "Yo soy español, español, español". ¿De verdad eres español? Seguro que vas con la misma alegría a votar, al iNEM y al instituto a estudiar.
Yo no siento ni orgullo ni alegría por que un grupo de chavales astronómicamente remunerados haya ganado un partido de balompié. Sin embargo, el día que nuestro país tenga una educación de primera línea mundial, haya un paro y una pobreza nulas o ganemos (eso sí que sería un esfuerzo colectivo del que sentirse orgulloso, no una mezcla de azar y mérito personal) un Nobel en química o física, saldré a la calle con una bandera de España y gritaré :"Gol". Ahora lo único que siento es ganas de que se relajen todos estos energúmenos alienados y vuelva la paz. No me siento nada orgulloso de un país de bestias ruidosas que sólo se acuerdan de su país con el vacío ritual del fútbol, sacando además su instinto más tribal y violento.

Deberías saber que los rituales tienen su función, no son algo vacío y es interesante entenderlos. Y eso de que un premio Nobel no es una mezcla de azar y mérito personal...
Pero vaya, que sí.
Totalmente de acuerdo Javier. Cuando a Barbacid o a Margarita Salas le den un Nobel, a ver quién sale a la calle.
Yo me quedo con lo que dijo el Pérez-Reverte: a los españoles (o supuestos españoles) sólo nos suelen unir el fútbol y lo tontolcapullos que somos.
No me tengo por un tontolcapullo y nunca me ha gustau el balompié. Se ve que soy europeo y no español. O africano. O, simplemente, un lúcido anómico.
A mí lo que me gusta es que me la chupen. Y fumar yerba.
¡Viva ansioso!